Crónica del Cross de la Pedriza 2009
Antes de nada, voy a hacer una promesa: Con la perspectiva que brinda la experiencia y con el dolor de piernas y las ampollas que conservo en las plantas de los pies, no creo que corra esta carrera en años sucesivos. Y ahora tras esta vil mentira continuo con la crónica.
El día de autos quedé con Escobar, con el que hacia dos semanas ya había corrido el cross al Yelmo, para acercarnos a la zona de la que sale la carrera. Con tiempo de sobra para retirar el dorsal y calentar un poquillo antes del control de dorsales y la salida.
Nunca había tenido la sensación de desidia que tuve durante la hora anterior a la salida de esta carrera, no tenía ninguna gana de salir, ni de correr ni de nada. Sólo sentía frío y ganas de volverme a la cama. AL final asomó el sol sobre las 9:40, entré un poco en calor y parece que mejoró mi estado de ánimo.
Durante los siguientes minutos nos dedicamos a estirar tranquilamente hasta que empezaron a llamarnos para el control de dorsales, el que pasamos hacia la mitad del pelotón.
La salida se dio exactamente a las 10:02, puesto que fue la hora que quedó picada en mi forerunner y fue, como es habitual en este tipo de carreras una salida neutralizada. Al pasar por el arco de salida pusimos los cronómetros en marcha y... ¡a correr!

Los primeros minutos de carrera, fueron unos minutos muy cómodos, en los que salvamos unos 700 metros con ligera pendiente descendente, en la que se pudo correr más o menos rápido, intentando estirar la carrera para llegar a la estrechez de los senderos con distancia suficiente entre los demás corredores y así no crear tapones.
Conseguimos llegar al pie de la senda en unos 7 minutos, David justo delante de mi y comenzamos la ascensión sin correr. Somos conscientes de que nos queda muuuucho camino por delante. En esta zona algunos corredores nos adelantan y pierdo algunas posiciones con David, sigo viéndole a un puñado de metros, y no me descuelgo. Quiero llegaral yelmo con él.
La subida es dura y los gemelos comienzan a ponerse tensos, cuando la subida da una tregua todo el mundo comienza a trotar, ese puñado de minutos se me hacen interminables. Seguimos hasta la pradera del yelmo que alcanzamos en unos 43 minutos. Allí está la primera zona de avituallamiento en la que cojo un vaso de agua y aprovecho para descansar un segundo y bajar un poco las pulsaciones del corazón. Este descanso me sirve para perder a David de vista y no volverle a ver en toda la carrera.
Continuamos corriendo por la cima durante unos 10 minutos. Este terreno es muy agradable, ya que no tiene mucha pendiente, ni ascendente ni descendente, así que corremos todos, en las zonas de piedras adelanto a unos cuantos corredores pero más o menos mantengo mi sitio.
Encaro la bajada hacia el collado de la dehesilla junto a un grupo de otros 5 ò 6 corredores, pero al ser esta bajada muy técnica los voy dejando atrás poco a poco. En los pocos destrepes que hay me cargo a bastantes. Voy con la idea del siguiente avituallamiento, tengo en la cabeza que es en la dehesilla, pero voy equivocado. Paso por la dehesilla en aproximadamente una hora y comienza lo verdaderamente duro de la carrera. En ésta zona no sólo no es posible correr, si no que hay que trepar por las rocas, los desniveles son tremendos y hay corredores que pasan auténticos apuros en algunos pasos.
Poco a poco vamos ganando altura, llegamos a un control en el que dos chicas tienen puesto un picardías rojo en una piedra que nos hace sonreír a todos lo que vamos pasando por allí.
También tienen unas cuantas golosinas para los corredores. Veo las nubes y pienso que si me como una tienen que hacerme el RCP...sólo quiero agua. En el siguiente paso complicado tengo que ayudar a una chica que no acierta a subir, la cojo del pie y la subo...me sorprendo de lo poquísimo que pesa y pienso que si yo pesase eso sería casi invencible, pero no, tengo que subir mis 80 Kg. a duras penas por las piedras. De nada vale lamentarse...nunca voy a pesar 50kg.
Continuamos por una zona de robles muy agradable en la que podemos trotar y me junto con un grupito de corredores con los que a la postre estaré casi todo el resto de la carrera. Seguimos subiendo la última zona dura antes del collado de la Ventana. Aquí si que está el segundo avituallamiento. Incapaz de comer nada, sólo cojo un poco de agua e isotónico y me tomo un gel.
Continúo trotando y la subida sigue. Sigue siendo dura, pero ya no es el nivel anterior, no hace falta trepar y el terreno es un continuo rompe piernas, y muy erosionado, a ratos recuerda a Mordor en el señor de los anillos.
Llegamos a una zona en la que ya vemos las torres...y siguen lejísimos.
Nos cruzamos con un guardia civil y nos dice que ya queda muy poco. Miente como un bellaco. Continuamos subiendo las últimas pendientes y empezamos a cambiar de vertiente para encarar las torres por la cara norte de las mismas. Llegamos a los 1999 metros de altura medidos por el forerunner y comenzamos el descenso, al principio muy suave con vistas hacia cabeza del hierro y la cuerda larga. No veo el momento de llegar al avituallamiento, tengo que parar a sacarme de la zapatilla unas chinas que me están matando.
Llego al avituallamiento y me descalzo para sacar el canto rodado que llevo conmigo. Aprovecho y bebo bastante y me tomo otro gel. Tengo los pies doloridos pero puedo seguir perfectamente.
Encaro la bajada muy alegre en los primeros metros y estoy a punto de despeñarme en varias ocasiones ya que era un autentico tobogán. Decido bajar el ritmo durante un rato, ya que si sigo así, entre la dificultad del terreno y que tengo que ir buscando las cintas que me indiquen el camino, seguro que acabo en el suelo. Pierdo altura con mucha rapidez y empiezan a aparecer las temidas ampollas en los pies. Sigo trotando y adelanto a un par de corredores y soy adelantado por otro par.
La bajada se me hace muy muy larga hasta que por fin llego hasta el último punto de
avituallamiento. En este también hay sólidos pero sigo sin comer pero esta vez bebo 3 vasos de isotónico y uno de agua. La última parte de esta bajada se corre sin problemas y es bastante rápida.
Por fin llegamos a la altura del refugio Giner y comienza la última subida a collado Cabrón. Aquí ya no puedo con mi alma y hago una subida corta pero intensa. Parece que estoy en un ocho mil en lugar de salvar 150 metros. Hago toda la subida andando a un ritmo alarmantemente lento. Me duelen los pies muchísimo, me temo que la bajada va a ser muy muy dolorosa.
Comienzo la bajada con una chica con el pelo rizado y al principio soy capaz de seguirla, pero en seguida empiezo a no poder casi moverme debido a las ampollas...si no fuese por que el siguiente control es la meta habría abandonado sin dudarlo. En estas condiciones no se pede seguir...ya llevo algo más de 3 horas de ejercicio y comienzo a estar vacío y encima muy dolorido.
Los últimos 2 kilómetros los tengo que hacer completamente andando aún siendo cuesta abajo, por que los pies no me dejan, noto las ampollas moverse dentro del calcetín y me duele mucho. En esta zona al menos me pasan 20 corredores.
La recta de meta son de nuevo unos 300 metros con una ligera pendiente ascendente que hago corriendo por orgullo. Al final entré en meta con 3h39minutos... con una perdida de no menos de 12-15 minutos debido a las ampollas.
Conste que he tardado en ordenar los recuerdos de este cross cerca de dos semanas desde las primeras líneas a éstas últimas. Durante éste tiempo he ido recordando cosillas que había olvidado por el esfuerzo, como el picardías y a la chica que ayudé a subir e cortado, y si en aquel momento dije que no volvería a correr ésta carrera ahora digo que el año que viene se intentará batir el tiempo.
Up the runs!!
Aquí un video de la organización del cross de este año
